Mantener niveles óptimos de DHA y EPA antes del embarazo, previene el desarrollo de preeclampsia meses más tarde1
En embarazadas con asma o problemas respiratorios, los ácidos grasos ayudaron a un buen desarrollo del embarazo y de la edad gestacional6
Disminuyendo las citocinas inflamatorias maternas y fetales, su uso está asociado con una respuesta inmune eficaz7,8
El consumo de Ωmega 3 ayudó a evitar partos prematuros a madres que habían tenido esta experiencia en embarazos anteriores7
DHA y EPA son eficaces en la prevención/inhibición de incidentes cardiovasculares, particularmente en embarazos de alto riesgo9,10